
No puedo evitarlo, caen los corrientazos,
recorre mis venas cual encantada energìa,
en respuesta a la contenida alegrìa,
quiero frenarte màs no tengo osadìa.
Mi cuerpo ve los cambios, florece,
mi pecho se alegra al saberte,
sentir en silencio, no sois indiferente,
al llenar los vacìos, renace.
Mis ojos sòlo quieren recibirte,
mi boca clama esos labios de fuego,
mis manos àvidas ya quieren tocarte,
llevando las tuyas sobre mi ego.
Sòlo oigo melodías que calman,
a este mi torrente agitado,
armonìa que me transporta al alba,
concedièndote amanecer en mì apoyado.
Descansa en mi tu soledad,
para anidar en tì mi bondad,
permìteme quererte, mimarte, cuidarte,
no reparas aquí una enorme necesidad?
Rocío Chalco Vargas
Maracaibo, Venezuela
No hay comentarios:
Publicar un comentario